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LA PALABRA DEL DÍA: ENSAYO


El ensayo es un género literario dentro de lo didáctico consistente en la defensa de un punto de vista personal sobre un tema casi siempre humanístico, filosófico, político, social, cultural, etc. desde un punto de vista muy personal del autor. Su origen y denominación se remonta a los Essais del escritor renacentista francés Michel de Montaigne, aunque sus últimos precedentes hay que buscarlos en el género epidíctico de la oratoria clásica. Son géneros didácticos emparentados con el ensayo el discurso (o "discurrir") sobre una cuestión, la disertación, el artículo de prensa, el diálogo renacentista (en sus variantes platónica, ciceroniana y lucianesca), la epístola y la miscelánea. En España el género aparece, con el antecedente en el siglo XVI de Fray Antonio de Guevara y en el XVII de Francisco Cascales (Cartas filológicas) y Juan de Zabaleta (Errores celebrados), a principios del siglo XVIII con el Teatro crítico universal y las Cartas eruditas y curiosas del padre Benito Jerónimo Feijoo, pero solamente tomará la denominación propia de ensayo a mediados del siglo XIX y sólo empezarán a escribir ensayos propiamente dichos la generación del 98 y sus sucesores. Según la teoría de la literatura, el ensayo, a diferencia del subgénero didáctico tratado, no posee una estructura definida ni sistematizada o compartimentada en apartados o lecciones y se considera distinto a él también por su voluntad artística de estilo y su subjetividad, ya que no pretende informar, sino persuadir o convencer; a diferencia del estudio o monografía resulta asistemático y no recurre a un aparato de referencias o notas a pie de página. Utiliza el tipo de discurso expositivo-argumentativo y cuando aparece algo más sistematizado se divide el tres partes fundamentales: Introducción, desarrollo --También conocido como cuerpo o contenido-- y conclusión.

Introducción

Esta parte de la obra debe su nombre a que en ella el autor introduce al lector en el tema que se va a tratar. Además de esto, se presenta la tesis del ensayista, que es el planteamiento principal que se va a sostener con razonamientos a través de la obra.

En la introducción se debe despertar el interés del lector, motivándolo a leer el resto del texto. Esta parte generalmente abarca el primer párrafo , pero hay escritos en el cual se extiende hasta el segundo.

Desarrollo

En el desarrollo se debe sostener la tesis del ensayo, mediante recursos que evidencien lo planteado: tales como citas textuales, ejemplos, argumentos, entre otros..

Conclusión

En la conclusión generalmente se sostiene la tesis, ya probada en el contenido, y se profundiza más sobre la misma, ya sea ofreciendo contestaciones sobre algo o dejando preguntas finales que motiven al lector a reflexionar.

Esta última parte mantiene cierto paralelismo con la introducción por la referencia directa a la tesis del ensayista, con la diferencia ya mencionada de que en la conclusión la tesis debe ser profundizada, a la luz de los planteamientos expuestos en el desarrollo. no es cierto que el ensayo vale para que ustedes razonen