ROMANTICISMO DESERTOR (Editorial Feb 2007)


Por: Javier Barrero
elidiomadelrock@dyna-radio.com


Cuando acudimos a nuestra memoria como aliada de nuestros argumentos, muchas veces nos damos cuenta que es precisamente ella la misma que nos condena. Hace algún tiempo decíamos o pensábamos de X o Y manera, hoy en día, nuestra madurez, nuestro sentido común, así como nuestras expectativas, son otros.
El romanticismo que profesábamos hace unos cuantos años, se ha convertido en la necesidad latente que tenemos de sobrevivir en medio de una sociedad cada vez más exigente, más excluyente. En ese orden de prioridades, muchos han sacrificado sus gustos, en esos caen los musicales, por la necesidad física de sobrevivir. Unos pocos, los más afortunados, han logrado llevar una vida teniendo como eje productivo la música, son pocos, pero existen.
La mayoría, desertores por obligación, hoy padecen la maldita nostalgia del ¿Qué estaría haciendo yo si…?, la inmensa minoría, quienes se arriesgaron a ser consecuentes con sus principios, son seres felices, bueno, en la medida que felicidad sea un concepto tangible y se pueda medir a través de los logros materiales, unos pocos, tal vez poquísimos, creemos en la música como nuestra realidad.