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Julio César, el emperador de Roma


Cayo Julio César, en latín Gaius Iulius Caesar (IMP·C·IVLIUS·CAESAR·DIVVS) (13 de julio, 100 adC – 15 de marzo, 44 adC) fue un líder militar y político de la etapa final de la República de Roma. Sus conquistas en la Galia extendieron el dominio romano hasta el Océano Atlántico: un hecho cuyas consecuencias directas son visibles todavía hoy día. En el 55 adC César se lanzó a la primera invasión de Britania por parte de los romanos.

César luchó y ganó una guerra civil contra la facción conservadora del senado romano, cuyo líder era Pompeyo. Después de la derrota de los optimates, se convirtió en dictador vitalicio (en el concepto romano del término) e inició una serie de reformas administrativas y económicas en Roma.

Su dramático asesinato en los idus de marzo por un grupo de senadores, entre los cuáles estaba su amigo Bruto (las creencias de que era su hijo adoptivo son falsas), tenía la intención de salvar la República ante el temor que los conspiradores tenían de que César se convirtiera en rey. Pero su asesinato desató una nueva guerra civil entre los partidarios de César (Octavio, Marco Antonio y Lépido), y los defensores de la República (Bruto y Casio principalmente).

Este conflicto terminó con la victoria de los partidarios de César en la doble batalla de Filipos, y el establecimiento del Segundo Triunvirato en el cual Octavio, Marco Antonio, y Lépido se repartieron el control de Roma. Sin embargo, nuevas tensiones nacieron entre Octavio y Marco Antonio que llevaron a otra guerra civil, culminando con la derrota de Marco Antonio en la batalla de Accio, dejando a Octavio como el líder indiscutido del mundo romano. Este período de guerra civil transformó la República de Roma en el Imperio romano con el sobrino-nieto de César (e hijo adoptivo) Octavio, después conocido como César Augusto, como el primer Emperador.

Los hechos militares de César y gran parte de su vida son conocidos a través de su propio puño y letra y de relatos de autores como Suetonio y Plutarco.

Primeros años

César nació en Roma en el seno de una antigua familia de patricios, llamada Julia. Su ascendencia, de acuerdo con la leyenda, llegaba a Iulo, hijo del príncipe troyano Eneas y nieto de la diosa Venus. En el apogeo de su poder, César inició en Roma la construcción de un templo a Venus Genetrix, en reconocimiento a su supuesta antepasada. César creció en el Subura, un barrio de clase baja de Roma.

Su padre, cuyo nombre era también Cayo Julio César, alcanzó el rango de pretor (ver cursus honorum). Su madre era una Aurelia de la rama de los Cotta, una familia plebeya rica e influyente. El crecer entre los ciudadanos de clase baja aparentemente le enseñó a hablar varios idiomas, incluyendo hebreo y algunos dialectos galos. Vivir en ese lugar, para una familia patricia con limitaciones económicas, era definitivamente una desventaja para su futuro político. Sin embargo, el joven César aprendió mucho de sus experiencias de la niñez, apreciando el poder de ser un líder para el hombre común. Además, él tenía la ventaja de su herencia patricia y de un genio político que lo propulsaría a la cúspide del poder romano.

Los Julios Césares, aunque patricios, no eran ricos para los patrones de la aristocracia romana de la época y por ese motivo, ni su padre ni su abuelo obtuvieron cargos prominentes en la República. Su tía paterna Julia se casó con el talentoso general y reformador Cayo Mario, líder de la facción progresista del Senado, los Populares, frecuentemente enfrentados a los Optimates (conservadores).

Al final de la vida de Mario, las disputas internas entre las dos facciones habían llegado al punto de ruptura. En 86 adC estalló una guerra civil, cuyo resultado a largo plazo fue la dictadura (concepto romano del término) de Lucio Cornelio Sila.

César fue nombrado Flamen dialis (sumo sacerdote de Júpiter) por Lucio Cornelio Cinna, aliado de Mario. En el año 85 adC, poco tiempo después que César cumplió 15 años, su padre cayó enfermo y murió. Tanto Mario como su padre legaron muchas de sus propiedades y riquezas al joven Julio.

César estaba unido por lazos familiares al bando perdedor: no sólo era sobrino de Mario, sino que también estaba casado con Cornelia, hija de Cinna. Su situación era insegura. Sila le ordenó divorciarse de Cornelia para demostrar su lealtad al nuevo régimen, pero César se negó y escapó de Roma. El dictador se enfureció y envió sicarios a capturarlo y asesinarlo. Fue la intervención de su familia y amigos influyentes lo que le salvó de la muerte. Sus tíos Marco, Cayo y Lucio Aurelio Cotta, junto con las vírgenes vestales y el propio yerno de Sila, Mamerco Emilio Lépido Liviano, convencieron al Dictador de perdonarle la vida. Sila accedió de mala gana, pero, según Suetonio, les dijo que ese joven a quien habían salvado la vida sería la perdición de la facción de los Optimates, en la que ellos habían luchado y que "en él veo muchos Marios". A pesar del perdón de Sila, César no quiso volver a Roma, y marchó a Oriente para servir en la guerra contra Mitrídates VI del Ponto. Durante esa campaña, César se distinguió por su valentía en combate y sus capacidades de liderazgo.

Después de la muerte de Sila en el 78 adC, César regresó a Roma e inició una carrera como abogado en el Foro romano, dándose a conocer por su brillante oratoria. Sus principales víctimas eran los políticos corruptos acusados de extorsión.

Con el perfeccionismo que siempre lo caracterizó, César no estaba contento consigo mismo y viajó a Rodas para estudiar filosofía y retórica con el gramático Apolonio Molón. Pero durante el viaje, su barco fue abordado por piratas que lo raptaron. Cuando exigieron un rescate de 20 talentos de oro (un talento equivalía a 26 kilos), César los desafió a pedir 50. 38 días después, el rescate llegó y César fue liberado después de un cautiverio bastante cómodo donde hizo amistad con algunos de los secuestradores. Recuperada su libertad, organizó una fuerza naval, capturó el refugio de los piratas y ordenó su crucifixión.

En el 69 adC, Cornelia murió al dar a luz a un niño que nació muerto y poco después César perdió la tía Julia, viuda de Mario, de quien era muy cercano. Contrario a la costumbre de la época, César insistió en organizar funerales públicos para ambas. Ambos funerales sirvieron también para desafiar las leyes de Sila, pues se exhibieron en el sepelio de Julia las imagenes de Cayo Mario y del hijo que había tenido con ella y que también había luchado contra Sila, Cayo Mario el Joven, y en el sepelio de Cornelia, la imagen de su padre Cinna. Todos ellos habían sido proscritos, y las leyes del dictador prohibían mostrar sus imagenes en público, pero César no vaciló en quebrar las reglas. Eso fue muy apreciado por la opinión pública y repudiado por los Optimates.

Cursus honorum

César fue electo cuestor por la Asamblea del Pueblo en el 69 adC, con 30 años de edad, como estipulaba el cursus honorum romano. En el sorteo subsiguiente, le correspondió un cargo en la provincia romana de Hispania Ulterior, situada en lo que es hoy día Portugal y el sur de España.

A su regreso a Roma, César prosiguió su carrera como abogado hasta ser electo Edil en el 65 adC, el primer cargo del cursus honorum que tenía imperium. Las funciones de un edil pueden ser equiparadas a las de un moderno Presidente de una Junta Municipal e incluían la regulación de las construcciones, del tránsito, del comercio y otros aspectos de la vida diaria. Pero el cargo podía ser también un regalo envenenado, pues incluía la organización de los juegos en el Circus maximus lo que debido a lo limitado del presupuesto público, exigía la utilización de fondos personales del edil. Esto era especialmente verdad en el caso de César, que pretendía realizar juegos memorables para impulsar su carrera política. Y de hecho aplicó todo su ingenio para conseguirlo, llegando a desviar el curso del Tíber para una representación en el circo, pero acabó el año con deudas del orden de varios cientos de talentos de oro.

Sin embargo, el éxito como edil fue una ayuda importante en su elección para pontifex maximus en el año 63 adC, después de la muerte de Quinto Cecilio Metello Pío. El cargo implicaba una casa nueva en el Foro, la Domus Publica, la responsabilidad de toda la vida religiosa de Roma y custodia de las vírgenes vestales. Para la vida personal de César, también significaba el alivio del fin de las deudas.

Su estreno como pontifex maximus fue marcado por un escándalo. Después de la muerte de Cornelia, César se casó con Pompeya, nieta de Sila. Como esposa del pontifex maximus y una de las matronas más importantes de Roma, Pompeya era responsable de la organización de los ritos de la Bona Dea en diciembre, exclusivo a las mujeres consideradas sagradas. Pero durante las celebraciones, Publio Clodio (un joven líder demagogo, considerado peligroso) consiguió entrar en la casa disfrazado de mujer. En respuesta a este sacrilegio, del cual ella probablemente no era culpable, Pompeya recibió una orden de divorcio. Cesar admitió en público que él no la consideraba responsable, pero justificó su acción con la célebre máxima: La mujer de César tiene que estar por encima de toda sospecha.

En el 63 adC César fue electo pretor y Marco Tulio Cicerón cónsul. Fue un año particularmente difícil no sólo para César, sino también para Roma. Durante su consulado, Cicerón reveló una conspiración para destronar a los magistrados electos, liderada por Lucio Sergio Catilina, un patricio frustrado por su falta de éxito político. El resultado fue una ejecución sin juicio de cinco prominentes romanos aliados de Catilina. Esto era un anatema para la sociedad romana, que raramente ejecutaba sus ciudadanos y cuando se hacía era sólo después de complejos procesos judiciales. César se opuso a esta medida usando para esos fines su mejor oratoria, pero fue vencido por la insistencia de Marco Porcio Catón el Joven y los 5 hombres fueron ejecutados ese mismo día. Fue también en esta dramática reunión del Senado que el romance de César con Servilia, hermana de Catón, salió a la luz. Los opositores políticos de César lo acusaron de formar parte de la conspiración de Catilina, lo que nunca fue probado ni perjudicó su carrera. Después de su complicado año como pretor, César fue nombrado gobernador de Hispania Ulterior.

El primer triunvirato y las guerras en la Galia En el 59 adC César fue electo cónsul. Como segundo cónsul fue electo su enemigo político, Marco Calpurnio Bibulo, miembro de la facción conservadora y amigo de Catón el Joven. El primer acto de Bíbulo como cónsul fue retirarse de toda la vida política con el pretexto de dedicarse a la observación de los cielos en busca de presagios. Esta decisión, aparentemente de espíritu religioso, estaba destinada a impedir a César aprobar leyes durante su consulado, pero éste encontró aliados donde menos se esperaba.



En ese mismo año, [[Pompeyo|Gneo Pompeyo Magno se encontraba en disputa abierta con el Senado por causa del derecho de sus veteranos a tierras de cultivo. Al mismo tiempo, el antiguo cónsul Marco Licinio Craso, alegadamente el hombre más rico de Roma, se encontraba también en dificultades para obtener el tan deseado comando en la guerra contra el Imperio Persa. César precisaba del dinero de Crassus y de la influencia y popularidad de Pompeyo y así se formó una alianza informal. Los historiadores designan esta unión como el primer triunvirato, o el gobierno de los tres hombres. Para confirmar la alianza, Pompeyo se casó con Julia Caesaris, la única hija de César, y a pesar de la diferencia de edades y ambiente social el matrimonio fue un éxito.

Después de un año difícil como cónsul, César recibió poderes proconsulares para gobernar las provincias de Galia Transalpina (actualmente al sur de Francia) e Iliria (la costa de Dalmacia) por cinco años. Una gobernación pacífica no se adecuaba bien a su personalidad y César inició las Guerra de las Galias (58 adC - 49 adC), donde conquistó la Galia (el resto de la actual Francia), parte de Germania e hizo una breve visita a las islas británicas. Entre sus legados se contaban, entre otros, los primos Lucio Julio César y Marco Antonio, Titus Labienus (Tito Labieno) y Quintus Tullius Cicero (Quinto Tulio Cicerón) (hermano más joven de Cicerón), todos hombres que habrían de ser personajes importantes en los años siguientes.

César derrotó pueblos como los helvéticos en 58 adC, la confederación belga y los nervios en 57 adC y los vénetos en 56 adC. Finalmente, en 52 adC, César venció una confederación de tribus gálicas lideradas por Vercingetórix en la batalla de Alesia. Sus crónicas personales de la campaña están registradas en sus Comentarios (De Bello Gallico).

De acuerdo con Plutarco, la campaña resultó en 800 ciudades capituladas, 300 tribus sometidas, un millón de galos reducidos a la esclavitud y otros tres millones muertos en los campos de batalla.

Pero a pesar de sus éxitos y de los beneficios que la conquista de Galia llevó a Roma, César continuaba siendo impopular entre sus pares, en particular frente a los conservadores que temían su ambición. En el 55 adC, sus aliados Pompeyo y Crassus fueron electos cónsules y honraron el acuerdo establecido con César al prolongar el proconsulado por cinco años adicionales. Éste fue el último acto del Primer Triunvirato.

Al año siguiente, Julia Caesaris murió durante un parto, dejando al padre y al marido muy apenados. Crassus, por su parte, murió en el 53 adC durante la desastrosa campaña de Persia, condenada al fracaso desde el inicio por pésima planificación. Sin Crassus y Julia, Pompeyo se aproximó a la facción conservadora. Todavía en la Galia, César trató de asegurarse la alianza con Pompeyo proponiéndole matrimonio con una de sus sobrinas, pero éste prefirió casarse de nuevo con Cornelia Metella, hija de Metellus Scipio, uno de los peores enemigos de César.

Guerra civil

El senado liderado por Pompeyo había, en principio, enviado a César una sola proposición: mandar una de sus escasas légiones a oriente para vengar a Craso y devolver otra a Pompeyo que se la había prestado para las operaciones en la Galia. Pero cuando el senado le contesto definitivamente impidiéndole concurrir al consulado y poniendo le el dilema: o dispersar el Ejército, o ser declarado enemigo público, comprendió que, de escoger la primera alternativa, se entregaba inerme en manos de un Estado que quería su pellejo. Presentó otra proposición al senado: licenciaría ocho de sus diez legiones si se le prolongaba la gobernación de la Galia hasta el 48. Cesar reunió a una de sus legiones, la decimotercera y cuando les contó cómo andaban las cosas y les preguntó si estaban dispuestos a enfrentarse en Roma su patria en una guerra que, de perderla, les calificarían de traidores, respondieron que sí unánimemente; y cuando les advirtió que no tenía dinero para pagarles la soldada estos respondieron entregando sus ahorros a las cajas de la legión. El diez de enero de aquel año, cuarenta y nueve, "echo el dado", como el mismo dijo al cruzar el Rubicón con aquella legión de seis mil soldados, contra los sesenta mil de Pompeyo. Era el primer acto de guerra civil que habría de poner fin al normal funcionamiento de las instituciones políticas de la República.

Los Optimates, incluidos Metellus Scipio y Catón el joven, huyeron hacia el sur, sin saber que César estaba acompañado apenas por su decimotercera legión.

César persiguió a Pompeyo hasta el puerto de Brundisium en el sur de Italia, con la esperanza de poder rehacer su alianza, pero éste huyó hacia Grecia con sus seguidores. Entonces, César se dirigió a Hispania en una marcha forzada de apenas 27 días, para derrotar a los seguidores de Pompeyo en esa poderosa provincia. Sólo cuando consideró segura la retaguardia, y después de organizar las instituciones políticas en Roma, que caía en la anarquía, César se dirige a Grecia. El 10 de julio de 48 adC, César fue derrotado en la batalla de Dyrrhachium. Sin embargo, Pompeyo no supo hacer uso de esta victoria para acabar con César, y éste conseguiría huir para luchar en otro momento con casi todo su ejército. El encuentro final se dio poco tiempo después, el 9 de agosto, en la batalla de Farsalia. César obtuvo una victoria estruendosa, sin embargo, sus enemigos políticos consiguieron huir: Pompeyo para Egipto, Metellus Scipio y Catón para el norte de África. De regreso a Roma, fue nombrado dictador romano (un concepto diferente del actual), con Marco Antonio como Magister equestris, y fue electo cónsul por segunda vez.

En 47 adC, César se dirigió a Egipto en busca de Pompeyo, lo sorprendió el hecho de que el viejo aliado y enemigo había sido asesinado el año anterior. Al saber de su suerte, César quedó destrozado por la pérdida y por haber perdido la oportunidad de ofrecerle su perdón. Tal vez debido a esto, César decidió intervenir en la política egipcia y substituyó al rey Ptolomeo XIII, que ya tenía la dignidad de faraón, por su hermana Cleopatra. Durante su estancia, César tuvo un romance con la reina de Egipto y de la relación nació su único hijo, el futuro Ptolomeo XIV de Egipto (Cesarión). Fue también durante este período cuando César sufrió su primer ataque de epilepsia.

Después de las campañas de Egipto, César se dirigió al Medio Oriente, donde derrotó al rey Farnaces de Bósforo en la batalla de Zela y después para el norte de África para atacar a los líderes de la facción conservadora allí atrincherados. En la batalla de Tapso en 46 adC, César tuvo una victoria más y vio desaparecer dos de sus peores enemigos, Metellus Scipio y Catón el joven. Pero los hijos de Pompeyo, Cneo y Sexto Pompeyo Fastulos, así como su antiguo comandante de caballería Tito Labieno, consiguieron huir para Hispania. César no dudó en perseguirlos y en marzo de 45 adC derrotó el último foco de oposición en la batalla de Munda.

Asesinato

Con todo el mundo romano bajo su control, César regresó a Roma, donde fue nombrado dictador vitalicio y denominado Pater Patriae, padre de la patria. Entonces comenzó un maratón de reformas administrativas que incluyeron el cambio para el calendario juliano, donde el mes Quintilis fue rebautizado como Julius en su honor y continúa, hasta nuestros días, siendo conocido como julio. En febrero, en las fiestas de Lupercalia en honor a Baco, Marco Antonio le ofreció una diadema, símbolo de un rey, a César, el cual la rechazó con vehemencia, depositándola ante el templo de Júpiter. No obstante, ese episodio le valió la desconfianza de sus pares, que comenzaron a temer su ambición.

Poco después, César fue asesinado en una reunión del senado, en los Idus de Marzo (15 de marzo) del 44 adC, por un grupo de senadores que alegaban actuar en defensa de la República. Entre ellos estaban sus antiguos protegidos Marco Junio Bruto y Cayo Longino Casio. Tras recibir 23 puñaladas, César cayó a los pies de una estatua de Pompeyo y sus últimas palabras son descritas en varias versiones:

Kai su, teknon? (Griego, ¿tú también, mi hijo?) Tu quoque, Brute, filii mei! (Latín, ¡Tú también, Bruto, mi hijo!) Et tu, Brute? (Latín, ¿Tú también, Bruto?, versión inmortalizada en la pieza de Shakespeare). Según Suetonio, en "La Vida de los Doce Césares", César, al ser golpeado, no pronunció frase alguna.

La leyenda cuenta que Calpurnia Pisonis, la mujer de César, después de haber soñado con un presagio terrible, advirtió a César que tuviera cuidado, pero César ignoró su advertencia diciendo: Sólo se debe temer al miedo.

Después de la muerte de César, estalló una lucha por el poder entre su sobrino-nieto César Augusto, a quién adoptó en su testamento, y Marco Antonio, que culminaría con la caída de la República y el nacimiento del Imperio romano.

César como historiador y escritor

La obra escrita que llega hasta nuestros días coloca a César entre los grandes maestros de la lengua latina. Sus trabajos incluyen:

De bello Gallico – Comentarios sobre las campañas de la Galia De bello Civili – Comentarios sobre su rechazo a obedecer al Senado romano y sobre la guerra civil Estas narraciones, aparentemente simples y directas, son en realidad sofisticadas maniobras de propaganda política dirigidas a la clase media de Roma.

César como general

Como comandante militar, los historiadores colocan a César al mismo nivel de brillantez de Alejandro Magno (a quién fue comparado por Plutarco) o Napoleón. César fue muy exitoso en todas sus campañas, no importa cuál fuese el terreno o la época del año. Su versatilidad le permitió victorias en batallas, sitios y guerras de guerrilla, basadas en una disciplina rigurosa y el amor que los soldados le tenían, así como en el uso innovador que daba a la caballería romana.

Además, escribió un tratado sobre la controversia "analogía-anomalía", mientras cruzaba Los Alpes en una empresa militar.

Descendencia y matrimonios

Primer matrimonio con Cornelia Cinnila
Julia Caesaris, casada con Pompeyo
Natimuerto, sin nombre
Segundo matrimonio con Pompeia Sulla
Tercer matrimonio con Calpurnia Pisonis
Relación con Cleopatra
Ptolomeo César (Cesarión), faraón de Egipto
Cronología 13 de julio 100 adC – Nace en Roma
82 adC – Escapa de las persecuciones de Sila
81/79 adC – Servicio militar en Asia y Cilicia
Década de 70 adC – Carrera como abogado
69 adC – Cuestor en Hispania Ulterior
65 adC – Edil
63 adC – Electo pontifex maximus y pretor urbano;
conspiración de Catilina
59 adC – Cónsul por primera vez; inicio del primer triunvirato
58 adC – Comienza la campaña en las Galias
54 adC – Muerte de Julia
53 adC – Muerte de Crassus: fin del triunvirato
52 adC – Batalla de Alesia
50 adC – Atraviesa el Rubicón, comienza la guerra civil
48 adC – Derrota a Pompeyo en Grecia; se convierte en
dictador romano y cónsul por segunda vez
47 adC – Campaña en Egipto, conoce a Cleopatra
46 adC – Derrota a Catón y a Metellus Scipio en el norte de
África; cónsul por tercera vez
45 adC – Derrota la última oposición en Hispania
Regresa a Roma, cónsul por cuarta vez
44 adC – Febrero, rehúsa la diadema ofrecida por Marco Antonio
15 de marzo, asesinado