DEJÓ CICATRIZ: DEICIDE EN COLOMBIA


Con menos gente de la que se hubiese esperando, tratándose de una banda como Deicide, cientos de personas aparecieron cumplidos para el concierto que se realizaría en “La Plaza”, antiguo teatro Royal Plaza, en pleno Chapinero.

Era, evidentemente, uno de los conciertos más importantes del año en Colombia.

Tras una espera no muy larga en la fila, los verdaderos seguidores de Deicide entraron al lugar, que aunque no se alcanzó a llenar por el poco tiempo del anuncio de este evento, si demostraba mucha expectativa por la grandeza del grupo citado en Colombia solo para sus fans más cercanos.

Tras una pequeña espera entre el público, se abrió el telón y en el escenario apareció “Cysted”, la banda de Metal de Pasto, que representó a Colombia en el espectáculo con una buena música, aunque desafortunadamente no con el mejor sonido, lo que opacó bastante su presentación en este espacio tan importante.

Más o menos a las 5:30p.m., 6:00 p.m., más o menos, pues no teníamos una noción del tiempo adecuada, ya que todo estaba pasando demasiado rápido, se comenzó a percibir, detrás del escenario, a la banda norteamericana preparándose para el público colombiano, que no podía contener la emoción de ver a una de sus bandas favoritas de Death Metal.

Y por fin apareció en el escenario. La respuesta fue inmediata, todos los presentes siguieron con su cuerpo y cabezas la música de esta poderosa agrupación de Metal, coreando sus temas favoritos.

Entre las canciones que más animaron a los asistentes fueron “Once Upon the Cross”, “Serpents of the Light”, “Bastards of God”, “Lunatics of God´s Creation”, entre otras.

Fue más o menos una hora, hora y quince minutos que se pasaron rápido, pues la mayoría de la gente no comprendió el silencio inesperado, cuando ya había acabado el repertorio de la invitada especial a Colombia, Deicide, seguramente porque querían más, porque están acostumbrados a repetirse por lo menos la tercera parte o l más de la mitad de los nueve álbumes de esta grandiosa banda y no son menos de tres horas de su blasfemia la que están acostumbrados a escuchar con sus amigos.

Un concierto que habríamos deseado poder disfrutar tres veces más tiempo, y la energía nos habría sobrado, pero el repertorio que dieron permitirá a todos nosotros recordar que un 17 de Julio del año 2005 tuvimos el privilegio de tener al frente a Glen Benton, y Steve Asheim, de Deicide y hasta Jack Owen, y Dave Susuki, quienes reemplazaron con la cabeza alta a los hermanos Hoffman, y quienes dieron todo de sí para que el poco tiempo proyectado para su visita dejara cicatriz en nuestras almas y seguro que sí lo hizo, a pesar del absurdo intento de “El Espacio” y “Hoy”, dos patéticos pasquines amarillistas de Bogotá, que intentaron opacar al movimiento cultural que hay detrás del Death Metal. Un Periódico donde sobran las mentiras y sus reporteros terminan pareciendo unos ignorantes ante las personas, pues inventan las historias más ridículas con tal de llenarse los bolsillos de dinero, inventando mentiras, todo para aumentar sus archivos de fábulas mal intencionadas, que no le aportan a nadie.

Lo importante es que, quienes tuvimos el gusto de asistir a este concierto, pudimos demostrarnos a nosotros que era como siempre lo habíamos sabido: ¡Deicide es una de las mejores bandas del mundo! Y Cysted es una banda que vale la pena apoyar.

Un concierto que dejó cicatriz, porque desearíamos que hubiese durado mucho más tiempo, dejó cicatriz, porque por primera vez en nuestra vida tuvimos al frente nuestro a Glen Benton, nuestro maestro de la oscuridad, y dejó cicatriz, porque nos confirmó que el Death Metal está más vivo que nunca en el mundo y en nuestras almas.

Gracias. El Monolucho.