LA HIPOCRESÍA Y SU PEOR ENEMIGO: EL BAÑO


Existen muchos momentos en los cuales no quisiéramos compañía. De hecho son demasiados. La cuestión es aceptarlo. No lo hacemos por el intrínseco miedo que trae consigo la soledad, es decir, toleramos solapadamente a muchos de los que nos rodean. Con esa actitud lo único que estamos logrando es que seamos hipócritas crónicos.
Para eso sólo existe una solución: encontrarnos a nosotros mismos y decidir de una vez por todas qué actitud vamos a asumir. Para resolver este problemilla algo que está tan cerca de nosotros y que en muchas ocasiones despreciamos o no le damos el valor suficiente. Craso error: El baño. Pruebe y verá. Si quiere sentirse de verdad libre y considerarse real, considere ese espacio. Haga la prueba.