Primer Festival Gótico Nacional: MUCHA MELANCOLÍA Y RUIDOS EXTRAÑOS


Realizar un evento grande por primera vez, siempre es un riesgo. Esta vez Cultura Gótica Bogotá asumió el riesgo de organizar el primer Festival Gótico Nacional. El Teatro Libre de Chapinero en Bogotá sirvió para ver y escuchar en vivo algunas de las más importantes bandas de la escena gótica y electro de Colombia. Dos días de pura melancolía y ruidos extraños.

La primera de las dos jornadas fue el domingo 29 de junio. Fecha complicada. Lo fue porque, además de estar los colegios y universidades en vacaciones, era un puente. Doble riesgo. Sin embargo, para quienes la música representa algo más que un estado pasajero, la cita era imperdible.

Pasadas las 3 de la tarde el desfile de almas en pena comenzó. La producción del festival no escatimó esfuerzos para ofrecer un gran espectáculo. Además de la presentación de los grupos en vivo, algunos comerciantes de material propio de esta escena (Cruces, calaveras, cds, camisetas, etc, etc), montaron stands.

La organización intercaló en la programación a las bandas de los dos subgéneros: tocaba una de gótico, seguía una de electro, gótico-electro. El Teatro Libre tiene una muy buena acústica y unas instalaciones bastante cómodas. Desdenia fue el grupo que empezó el concierto, de ahí en adelante, una buena muestra de grupos góticos y de electro. La banda que generó mayor expectativa ese día fue la clásica del Gothic Metal Eternal. No decepcionó. Su presentación fue simplemente contundente. La banda en escena llena, su vocalista, a pesar de la figura menuda, despliega todo su encanto y majestuosa voz a través de cada una de las canciones, siendo la más esperada y coreada la que le da título a su trabajo “Gothic Dreams”. Los grupos de ese día demostraron que la escena gótica tiene poder. Rhyme of Tears, Requiem Romeo (Electro Punk o algo así) e Impromtus ad Mortem, muy bien. Para la segunda jornada las expectativas se centraban en la presentación de los paisas Gaias Pendulum.

Lunes 30 de junio. Algunos problemas con el sonido retrasaron la programación. Las bandas programadas para ese día dejaron todo en el escenario. De nuevo lo gótico y lo electro llenaron el ambiente. A medida que los grupos descargaban, la ansiedad se apoderaba del público que no respondió en la medida que la organización esperaba. Avatar de Barranquilla, poderosa, Tears of Moonlight, poco a poco se consolida como una de las mejores bandas góticas de Bogotá. Gaias Pendulum cerró el festival.

Tal vez lo único que se podría discutir sería la demora en el comienzo de cada jornada, por lo demás, Cultura Gótica Bogotá salió bien librada de este compromiso. La pregunta queda siempre en el aire: ¿por qué el público no asiste a los conciertos en la cantidad que debería ser? La respuesta sólo la conoce cada uno de los que supuestamente formamos parte de esto. El sonido, la producción y la logística en general, pasaron la prueba. Esperamos la segunda edición del festival.