AVALANCHA (Agosto 2008)


Existe en la teoría de los negocios un concepto que se trabaja frecuentemente: Riesgo calculado. Toda inversión, básicamente económica, es un riesgo. Más en medio tan ‘singular’ como el nuestro, en el que todo se lo dejamos al azar, a la diosa Fortuna.

Quienes apuestan por ‘mover’ la escena, saben perfectamente que realizar un concierto internacional es complicado, riesgoso. Sin embargo, como verdaderos ejemplos, asumen todas esas vicisitudes y organizan toques que implican mucho dinero. Algunos ganas, muchos pierden, pero siguen. Eso vale mucho.

En esta época, próximo a terminar el 2008, para muchos el mejor año en el tema de los conciertos de Rock en Colombia, las diferentes organizaciones ofertan para la masa rockera una serie de toques con bandas de primer nivel. El problema es que son tan próximos el uno con el otro y tan frecuentes, que difícilmente saldrán airosos económicamente sus gestores. No se sabe si es afán de lucro, de mostrarse, de figurar, pero todos estos conciertos tan seguidos en una economía tan limitada como la nuestra, no dejan más que dudas en muchos y alegrías en muy pocos. Apoyar es el verbo a conjugar.