Cobra y Ursus abrieron a Sodom: MALDAD, SODOMÍA Y BLASFEMIA CRUDAS


Fotos archivo SodomNo sé por qué me pareció tan particular este concierto. De pronto por los rumores que andan por ahí sobre el fin de Sodom como banda, por lo menos en cuanto a giras se refiere o por haber escuchado tantos temas clásicos del grupo esta vez, más que en el toque anterior en Bogotá, hace unos años. O será porque al momento de sentarme frente al computador a redactar esta crónica se conocía la muerte del baterista fundador del grupo, Chris Witchhunter. De todo un poco: Alegría, algo de nostalgia y mucho respeto por este baquetero que nos regaló su arte en trabajos como “In The Sign of Evil”, “Obsessed by Cruelty” o “Expurse of Sodomy” por mencionar apenas tres.

Por todo eso y porque Sodom es toda una institución del metal en el mundo, los más de 1000 seguidores que aceptamos la invitación, estuvimos en un gran concierto. La cuota nacional estuvo a cargo de dos bandas que se abren paso en esta escena, tan rara como variopinta, algunas veces responde, otras, castiga con su ausencia. Pasadas las 5 Cobra tomó posesión del escenario, su metal es contundente, un tributo a la gloriosa década del 80, cuando el metal se hacía con más ganas que técnica y con más corazón que registradora. Poco más de 30 minutos tocó el grupo, Thrash bien ejecutado.

El turno era para Ursus, banda que respeta el metal, lo siente y transmite ese sentir, de ellos se puede agregar que en vivo arrasan, pasan del heavy clásico tipo V8 hasta el Thrash que tanto anda en boga por estos días. Presentaron temas que estarán incluidos en su cd debut “Los Hijos del Metal”, próximo a ver la luz. Su vocalista, Félix, conecta con el público de una manera particular, incluso cuando el grupo tocó una singular versión de “…qué orgulloso me siento de ser un buen colombiano…”, el público, mitad atónito y mitad disgustado, se repartió entre chiflidos y gritos, él (Félix), seguía firme en su intención de ganárselo. Lo consiguió. Poco más de 30 minutos descargó la banda.

Fotos archivo SodomHasta ese momento el sonido traicionó por momentos las buenas intenciones de los músicos. Sin embargo, los asistentes premiaron el esfuerzo de las bandas nacionales.

Pasó un lapso de tiempo relativamente largo hasta que de los parlantes salieron las notas del clásico de los hermanos Young, alias AC DC “Thunderstruck”, aún más sorpresa causó el show de striptease que se hacía al ritmo de la canción de los rockeros escoceses. Punto a favor.

Sodom editó en el 2007 “In the New Sign of Evil”, una nueva versión del trabajo que en 1984 empezaría con su dilatadísima y exitosa carrera. Estos tres mercenarios (Angelripper –garganta y cuatro cuerdas-, Bernemann –guitarra- y Bobby –batería-), se las saben todas. Para la muestra un botón: bautizaron el tour actual con el mismo nombre del cd editado en el 2007.

En el escenario, tres músicos con demasiados kilómetros en carretera. Seleccionar las canciones para cada gira no debe ser nada fácil para el trío, son tantos temas, todos tan buenos, que sería bueno averiguar cuál proceso de selección siguen para escoger el repertorio.

De los primeros trabajos sonaron muchas canciones. La gente, a pesar de que reclama siempre nuevos trabajos a las bandas, termina alucinando con las viejas notas de himnos, en este caso en particular “Bombenhagel”, “Sodomy and Lust”, “Agent Orange” y “Blasphemer”,  de los más recientes trabajos “M-16” pegó duro.

“This next song is dedicated to the president of the United States…” con esa introducción Angelripper arrancó “Remember the Fallen”. Excelente. No tuvo que esforzarse demasiado para cantar, el público lo hizo por él. 80 minutos de repaso por la música de un grupo que 26 años después de iniciar labores sigue vigente.

La producción del concierto, a cargo de Sylphorium Records, sin mayores inconvenientes,  si hubo algún reclamo, fue porque en algunos momentos la guitarra de Bernemann no se escuchaba. Eso no opaca la grandeza de los teutones. No sé si Angelripper estaba al tanto del estado de salud de su antiguo compañero de batallas, este, un día después de que Sodom sodomizara Bogotá por segunda vez, cedió su puesto por estos lares.