Viajes, rock y futbol, temas que Villoro aborda en su nuevo libro


MÉXICO.- El escritor mexicano Juan Villoro (1956) revive sus pasiones a través de una selección de sus mejores crónicas, que compila en un libro, donde habla de su pasión por los viajes, el rock, el futbol y la Ciudad de México y subraya su compromiso con la crónica. "Safari accidental, el viajero vuelve a casa", es el nombre del volumen, en cuyas páginas deja plasmado su precoz inicio en las letras.

El ex alumno del taller de cuento del ya fallecido escritor guatemalteco Augusto Monterroso, manifestó a Notimex que desde hace dos décadas combina la escritura de ficción con la crónica, la cual le permite regresar a la realidad "y salir de mi propia piel y tener pretexto para entrevistar".

Manifestó que la alternancia de los dos géneros obedece también a una razón utilitaria. "En realidad vivo de lo que escribo, pero no de mis libros, sino de comisiones y en este sentido, la crónica me ha ayudado a salir adelante", precisó. Explicó que algunas crónicas del libro tienen que ver con pasiones largamente sostenidas, como por ejemplo, la música de rock.

"Mi primer trabajo formal fue escribir guiones para un programa de rock que se llamaba El lado oscuro de la Luna y me interesé no sólo en la música, sino también en la contracultura que rodeaba al rock", recordó.

Destacó que de alguna manera, "a partir del rock, el hecho de ser joven dejó de ser una categoría biológica y se convirtió en una categoría cultural. Me he mantenido leal en sentido arqueológico, un fan del período clásico tardío, es decir a fines de los 60, principios de los 70 y en Safari aparecen crónicas con Mick Jagger, Peter Gabriel y Yoko Ono".

Explicó que otra larga pasión son los viajes y en este libro, editado por Planeta, recupera periplos, "con la idea de hablar sobre lugares muy definitivos de nuestro tiempo; en un principio no lo pensé, pero quise incluir cuatro destinos:

"Tijuana, por ser la frontera más cruzada del mundo y un laboratorio de Mex-América, La Habana, porque es una ciudad que ha sobrevivido heróicamente a tantas carencias, Berlín, donde cayó el muro y el socialismo existente y luego una falsa ciudad como DisneyWorld, donde se industrializa el ocio y la infancia, se convierte en un pretexto del marketing", manifestó.

El texto incluye la sección "Lejos del escritorio, que atrapa a escritores cuando no están escribiendo" y en ella narra cuando acompañó al escritor británico Salman Rushdie a visitar la región agavera de tequila "y él era el personaje más perseguido del planeta Tierra", fue un caso de turismo muy raro". Villoro aseveró que no hay muchos espacios para la cróncia, toda vez que esta requiere de extensión "y es un complemento a la información, nunca es la información, por lo que se puede prescindir de la crónica y mejor se ofrecen las noticias o se trabaja en forma de un reportaje rápido. Nos hacen falta más espacios".

Puntualizó que la crónica como tal, requiere un doble trabajo, porque es necesario llevar a cabo una investigación de la realidad y de tratamiento literario, "auque sea bajo presión, pero que sea lo más preciso posible".

Señaló que uno de los compromisos éticos que debe de tener el cronista es el de hacer claro desde donde está narrando, "porque eso nos da una señal muy nítida de cual es su grado de aproximación a la verdad, algo que se ignora cuando alguien escribe una novela".

Asimismo apuntó que las crónicas ofrecen la autobiografía de un autor y aunque no habla de sí mismo, porque está interesado en otros sucesos y personas, aparece un temperamento más personal y se deja constancia del lugar, la hora, y el tiempo que estuvo.

Expresó que un buen cronista debe de tener mucha curiosidad por los demás, "una curiosidad muy alerta y luego poder conectar zonas de la realidad aparentemente inconexas; valoro mucho al cronista que al cubrir un acontecimiento religioso tenga también cultura deportiva literaria mitológica, para comparar sucesos inesperados".

Villoro fue claro al decir que hay dos temas "que me apasionan mucho más que todos estos que están en el libro y son el futbol y la Ciudad de México; entonces tengo tantas crónicas de esos dos temas, que haré un libro de fútbol y otro de la Ciudad de México".

"Espero que el libro de futbol se llame Dios es redondo y pueda salir antes del mundial (2006) y trabajo en otro otro sobre la Ciudad de México, concluyó.

Novelista, cuentista, ensayista y autor de libros para niños, Villoro ha ejercido la crónica en las principales publicaciones del mundo de habla hispana.

Obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia 1999, por su libro de cuentos "La casa pierde", el Premio Mazatlán 2000, por los ensayos de "Efectos personales" y el Premio Herralde 2004, por la novela "El testigo".

En 1995 publicó "Los once de la tribu", su primer libro de crónicas. Ha sido profesor de literatura en la UNAM, Yale y la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona.