Iron Maiden y Anthrax en Bogotá: LA BESTIA Y LA ENFERMEDAD MÁS PESADAS


Texto y fotos: Javier Barrero
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En el metal, digo en el metal porque es el subgénero del Rock que más escucho, la honestidad y la entrega de los grupos se miden en vivo. En los demás géneros musicales pareciera que existieran otros parámetros.
Iron Maiden, sin duda alguna la banda más importante en la historia del Heavy Metal mundial, visitó por segunda vez a Colombia. El año pasado vino como parte de su “Somewhere Back in Time”, una especie de “Live After Death”, dos décadas después. En esa ocasión acompañó a la doncella la banda de Lauren Harris, hija del bajista y fundador del grupo, Steve Harris. En esta oportunidad, además de su hija, compartió tarima con una de las bandas fundamentales dentro de la escena Thrash estadounidense y universal, Anthrax. Tal vez el concierto más grande hecho en Colombia en el que se presentaron dos leyendas. “Somewhere Back in Time La despedida” se llama esta gira. Anthrax sólo tocó con Iron Maiden acá.

 

La organización creó un concurso para escoger a las bandas nacionales que tendrían la oportunidad de alternar con Iron Maiden y Anthrax. Después de una eliminatoria resultaron favorecidas Abstract Enemy de Pereira y Loath Some Faith de Bogotá.
Con los antecedentes del concierto del año pasado (Desmanes, destrozos, daños, etc, etc), las autoridades incrementaron las medidas de seguridad para ingresar al Parque Metropolitano Simón Bolívar, sitio destinado para el evento. El ingreso fue más tranquilo que el del año pasado. Con todas estas garantías restaba únicamente que los grupos se entregaran por completo sobre la tarima. Lo hicieron.
Pasaban unos minutos las 4 de la tarde cuando Abstract Enemy empezó a tocar. Lo de ellos es metal contemporáneo, lleno de mezclas, matices, propio de las nuevas generaciones de rockeros. Si bien el sonido no fue el mejor, los 25 mil asistentes recibieron con ganas y mucha energía al grupo. Poco menos de 25 minutos descargó. El turno fue para Lone Some Faith, una banda poderosa, con un vocalista de muy buena factura, ya el público estaba preparado para Maiden y Anthrax, con el tránsito del grupo de Lauren Harris. Lone Some Faith, tocó y gustó.
Ana Bolena Mesa, la actriz, animó a la gente. Agradeció a la organización por haber traído a las dos bandas e invitó al público a disfrutar del toque. Una mujer impactante.
El año pasado la música de Lauren Harris sonaba un poco a Pop simple e insulso, en esta oportunidad el cambio fue notable: Música mucho más fuerte, rozando por momentos con el Hard Rock y el Heavy Metal. Su presentación fue buena. Tiene buenos músicos. También se nota que escucha con atención los consejos del mismo Bruce Dickinson. Sobre la tarima tiene ademanes y movimientos muy parecidos a los del ex vocalista de Samson. Ya todo estaba listo para que Anthrax subiera al escenario.
LA ENFERMEDAD ATACA…
En 28 años de vida musical, Scott Ian, Charlie Benante y Frank Bello, esta vez acompañados por Rob Caggiano en la guitarra y la impresionantemente poderosa voz de Don Nelson, han demostrado que son toda una institución a nivel mundial. Sensacionales, excelentes, espectaculares y todos los adjetivos positivos que existan, caben perfectamente para describir lo que hace el grupo sobre el escenario. Lo de ellos es música sencilla, sin pretensiones técnicas ni virtuosismos, nada, es metal hecho con mucho corazón, es energía pura.
Su presentación abrió con “Indians”, uno de los mejores temas del grupo (¿O acaso el mejor?), aplastante. La voz de Don Nelson es compacta, fuerte, de puro metal y no nos hace extrañar la del carismático Joey Belladona y la de John Bush, predecesores de Nelson en las labores vocales. Charlie Benante es un viejo guerrero que detrás de los tambores se las sabe todas, Frank Bello y Scott Ian son dos personajes que conocen perfectamente lo que deben hacer para gustar. 28 años en este negocio no se improvisan. Después de que nos sacudieron los tímpanos con la descarga de “Indians”, siguió una serie de grandes clásicos, temas que marcaron huella en el metal de mediados de los 80’s: “Got the Time”, “Antisocial”, “Among the Living”, “Caught in a Mosh”. No fue ese el orden estricto de las canciones ni la cantidad exacta, sonaron “Only” y una de sus más recientes trabajos, se me escapa el nombre, pero lo importante es que tocaron bastante bien.
Scott Ian, guitarrista y co-fundador de Anthrax, en una entrevista que aparece en el documental “Heavy Metal: Louder tan Life”, dijo que siempre que toca en vivo sale en bermudas, lo hace para moverse libremente por el escenario. Y eso es precisamente lo que hace: corre, salta, canta, ríe, en fin, todo un personaje.
Contrario a lo que se dice por ahí, Anthrax está más vivo que nunca. Es una banda IMPRESONANTEMENTE BUENA. Ian, en el intermedio de una de las canciones aseguró que vendrán a Colombia con su propio show. Eso esperamos. Siempre serán bienvenidos. Infortunadamente para quienes queríamos más de Ian y compañía, apenas tocaron 45 minutos. Anthrax, una enfermedad que vale la pena padecer…
DE NUEVO LA BESTIA
Esperamos 45 minutos antes de que en las dos pantallas gigantes aparecieran imágenes del avión del grupo, piloteado por el mismo Bruce Dickinson y en las que quedaron registrados momentos de su extensa gira “Somewhere Back in Time”, incluidas tomas del concierto del año pasado acá. 8 de la noche, la tensión y la ansiedad se convierten en paroxismo cuando suena un aparte del discurso del ilustre inglés Sir Winston Churchill, es la introducción de “Aces High”, total y absoluta entrega con estos seis ingleses que delinearon las bases del Heavy Metal. No sé cuánto tiempo llevan abriendo sus conciertos con ese tema, lo cierto es que es muy efectivo en su propósito. Luego, diferente al del año pasado, sonó “Wrathchild”, seguido de “Two Minutes to Midnight” y “Children of the Dammed”. Es decir, de las cuatro primeras canciones, dos fueron nuevas en su repertorio con respecto a las del año pasado. Es gratificante ver una buena banda en vivo, si se trata de una de los mejores, ni que decir.
Desde que el grupo decidió dejar tres guitarristas, siempre ha sido un tema si se quiere hasta controversial, saber cuál punteará tal o cuál canción. Al parecer esa preocupación sólo ronda por la cabeza de la opinión pública, a ellos no les incomoda para nada el tema. Así debe ser. Tanto Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers conocen al dedillo su guion dentro de la película, cada uno de ellos tiene su papel protagónico en canciones diferentes. De Steve Harris no hay mucho que decir, uno de los mejores bajistas del mundo. Nicko Mcbrain disfruta como niño estrenando juguete cada vez que se sienta detrás de los tambores. En tanto que el señor Bruce Dickinson se encarga de mantener la atención puesta sobre él, todo el tiempo. En una entrevista que aparece en el documental “Metal: A Headbanger’s Journey” lo dice muy claro: “Mi trabajo consiste en hacer que todos interactúen, se sientan importantes, parte del concierto, desde el que está en la primera fila, hasta el último de la última fila…”.
Como lo había dicho en el video promocional del toque en Bogotá Bruce Dickinson, Iron Maiden vino con todos los juguetes: Pirotecnia, Eddie momia gigante y Eddie de la etapa “Somewhere in Time”, además de vestuario propio para cada canción (El de Bruce Dickinson) y de un diablo que apareció durante “The Number of the Beast”. Definitivamente un concierto íntegro: Excelente música, excelentes músicos y una producción visual impecable.
De las canciones, ninguna sorpresa, o bueno, tal vez si: “The Phantom of the Opera”, el año pasado nos la quedaron debiendo, esta vez la tocaron. “The Rime of the Ancient Mariner”, “Fear of the Dark”, “The Trooper”, sin palabras.
Dickinson habló de la experiencia de la gira anterior, incluidas tomas en la fila para ingresar al Simón Bolívar y de canciones del toque acá el año pasado. Todo quedó plasmado en una película: “Flight 666”. Sorprendió más cuando dijo que para el 2010 tendrán listo un nuevo disco y quedamos sin palabras cuando dijo que volverían por estas tierras en el 2011 (¿Somewhere Back in Time la Despedida?)
Cuando se despidieron la primera vez, se sabía que volverían. Lo hicieron para tocar “The Number of the Beast”, otra que se me escapa y “Sanctuary”, la misma canción con la que cerraron el alucinante “Live After Death” de 1985 en el Long Beach Arena.
Evenpro, organizador del concierto, no descuidó detalle alguno. El ingreso para la prensa, sin inconvenientes, el sonido y la producción general del evento distan mucho de la del año pasado. Para bien, claro está.
10 de la noche, tal como estaba previsto. No más Maiden. No más Anthrax. La honestidad y entrega de unas leyendas. De nuevo la bestia triunfó, esta vez acompañada de una enfermedad que con gusto padecería más de uno…

 

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