Motorhead tocó en Bogotá: SOBREDOSIS DE ROCK ‘N ROLL


Por: Javier Barrero
Fotos: Ángela González

Sobre la faz de la tierra existen pocas bandas a las cuales no se les puede reclamar por tocar siempre el mismo estilo de Rock. Motorhead es una de ellas. Otra de esas, AC DC, está por confirmar su presentación para finales de este año.
Lo que ha venido tocando Motorhead en los más de 30 años en la carretera es puro Rock ‘N Roll. Nada de teclados, nada de solos alucinantes ni temas épicos que sobrepasen los 10 minutos. Nada. Es R ’N R básico. ¿Dónde está la magia que ha mantenido al grupo vigente durante tanto tiempo?
Para responder esa pregunta es casi obligatorio verlo en vivo. Precisamente el pasado martes 21 de abril en el Coliseo el Campín de la capital se disipó esa duda. Sencillo: Energía y entrega. Con esas dos armas Lemmy ha sobrevivido los avatares del Rock: Tecnología, nuevos ritmos, nuevos héroes, nuevas percepciones. Con su Rickenbacker y acompañado siempre de grandes escuderos, siempre ha dicho presente.
Esta vez y ya desde hace un buen tiempo tocan con él: Phil Campbell en la guitarra y Mikkey Dee en la batería. Dee ha sido músico de King Diamond, Dokken y participó en el Rabbit Dont Come Easy de Helloween.
A Suramérica vino a presentar su más reciente producción: Motorizer. La banda nacional escogida por el público fue la bogotana Ursus, metal directo, letras viscerales, presencia escénica impactante.
A calentar el motor
7 pm. Ursus sobre el escenario. La banda liderada vocalmente por Félix Zamora, como siempre lo hace, dejó su alma en el show. Abrió con “Grito de Guerra”, seguida de temas que hacen parte de su primer cd “Hijos del Metal”. El público agradeció la entrega de Ursus, además de los temas propios, tocaron versiones como “Resistiré” de Barón Rojo, “Destrucción” de V8 y “Overkill” de los ingleses que en minutos se apoderarían de toda la atención.
Imagino la felicidad de Félix al tocar junto a su banda preferida. La próxima cita con Ursus es el 5 de junio, ese día compartirá tarima con los estadounidenses Hirax. Calentaron el motor. Ahora si faltaba arrancar.
Sin mucho aspaviento Lemmy, Mikkey y Phil ocuparon sus puestos. El bajista, parco, saludó “Good Night, we are Motorhead…and we play Rock ‘N Roll”. ¿Acaso alguno de los presentes no lo sabía?
El primer golpe fue directo a la cara: “Iron Fist”. Excelente comienzo. De ahí en adelante la insania se apoderó de los cerca de 2500 maniáticos idólatras de Lemmy y sus cómplices. “Stay Clean”, “Be my Baby”, “Rock Out”…en fin, toda una serie de canciones clásicas de Motorhead que no dieron tiempo para respirar.
A medida que el concierto avanzaba, el sonido mejoraba. Si bien el Coliseo cubierto el Campín es un buen escenario como estructura, su acústica no es la mejor. Por momentos el sonido retumbaba muy fuerte en los tímpanos y llegaba a molestar. Es algo que se debe tener en cuenta para futuros toques en ese sitio. Sin embargo, ver y oír a Motorhead pudo más que eso. “Metropolis”, “Another Perfect Day” del lp homónimo, alucinaron a los asistentes. Cuando tocaba “I Got Mine”, Campbell regaló un solo de guitarra muy bien ejecutado.  Más adelante Dee hizo lo propio con su batería, como en los grandes tiempos en King Diamond. Otra serie de canciones que hacían temblar las graderías del coliseo, pero sin duda alguna uno de los temas que más gozó el público fue “Kill by Death”. Un pequeño receso, en medio de la oscuridad el trío se perdió.
Cuando regresó, lo hizo para tocar una versión de “Whorehorse Blues”, con Campbell en la acústica, Lemmy con armónica y Dee con acústica y un bombo. Un relax. Sólo por unos minutos, pues retomaron sus posiciones de guerra y descargaron “Aces of Spades”, si habían alucinado con “Kill by Death”, con este, los rockeros estallaron en júbilo…y sobre todo, la cantaron a todo pulmón.
Para desgracia de todos, fue el último tema de la noche. Lemmy, visiblemente cansado se retiró. A todos nos quedó la sensación de que algunos temas quedaron pendientes: “Overkill”, “Orgasmatron”, por sólo nombrar dos.
La logística y organización del evento, a cargo de Christian Kramer Concerts, sin problemas. El tema del sonido se tiene que revisar cuidadosamente.
95 minutos de historia, de repaso con una de las bandas más influyentes en la historia del Rock. No cambió, no cambia y no cambiará. Motorhead, Rock ‘N Roll puro.