Nargaroth en Bogotá: INTERNA OSCURIDAD AL SERVICIO DEL METAL


Fotos y texto: Javier Barrero.


Al Black Metal se le puede juzgar por muchas cosas. Pero de lo que no se le puede acusar es de ser deshonesto. Por lo menos en el caso de Nargaroth. Un concierto pleno, lleno de energía, de compromiso con un subgénero que cada día trata de ser más subterráneo y termina siendo más visible.
La cita fue el domingo 26 de abril en el Teatro la Mama de Bogotá. Ya había tocado en Cali y Medellín. La música de Rene Wagner, Kanwulf o Ash es tan particular como cualquiera de sus seudónimos. Es metal crudo, salido de las entrañas y de la mente de este enigmático personaje que en vivo se acompaña de Charoon y Unk en las guitarras y del señor Erebor en la batería.
Pasadas las cuatro de la tarde Bloodtide, banda telonera, irrumpió con su black, mezcla de clásico y contemporáneo, por la línea de
Marduk. Poco más de media hora utilizó el grupo para iniciar el ritual junto a los 400 invitados que aceptaron la invitación para ver a Nargaroth.

En la corte del rey Ash
A las 5 en punto cada uno de los Nargaroth ocupó su sitio. Por último el rey Ash apareció. Cada uno de los invitados celebró a su modo. La banda abrió el concierto con “Black Metal it´s Krieg”, tal vez el tema más reconocido que hace parte del cd más conocido de la banda.
Ash es un ser único. Además de su metal, por momentos hipnótico, sobre el escenario despliega una magia que él sólo sabe practicar. Con su voz rasgada y sus gemidos, logra alienar, sumado a esto una serie de movimientos corporales que denotan el grado de preparación del vocal.
Cada una de las canciones significa un encuentro, un encuentro con el ser contradictorio que tenemos interiormente. Con el paso del tiempo Ash asumía el control. Los invitados coreaban las canciones de una manera tribal.
El grado de compenetración que tiene con su personaje convierte a Rene Wagner en uno de los vocalistas de Black Metal más importantes del mundo.
Las canciones que más impactaron fueron: “The Day As Burzum Killed Mayhem” y “Possessed by Black Fucking Metal”. El público alucinó.
90 minutos de entrega total por parte de una banda que por encima de cualquier cosa, deja todo en el escenario. Un vocalista que conoce a la perfección su labor y una música que atrapa.
La organización y logística, a cargo de Sylphorium, sin inconvenientes. Excelente concierto, excelentes bandas, el sonido, acorde al sitio. Black Metal desde lo más adentro.