Dio, Iommy, Butler, Appice y Warren en Bogotá: SIN SELLO DE GARANTÍA


Por: Javier Barrero
Fotos: Alejandro Barbosa

¿Qué se obtiene cuando se juntan un hechicero y tres maestros musicales? Sencillo: Magia de la buena. En un mismo grupo reunir a semejantes personajes, es todo un triunfo. Triunfo para el arte, triunfo para la música, pero sobre todo, triunfo para quienes tienen el privilegio de disfrutar lo que producen.
Tony Iommy y Geezer Butler, junto a Bill Ward y Ozzy Osbourne crearon en 1968 un grupo que redireccionaría diametralmente el curso de la historia del Rock. Sin quererlo (Según ellos), sentaron las bases de todos los subgéneros del Metal. Eso ya es pasado. Lo actual es que tanto Iommy como Butler decidieron continuar entregando su arte, ahora se acompañan de dos, bueno, en realidad son tres, grandes artistas.
A finales de la década del 50, una menuda figura irrumpió en la escena de la música inglesa, Ronnie James Dio, el tiempo le fue dando peso a su voz, pasó de pequeños grupos a formar parte de la reconocida Rainbow, algo así como la sucursal de Deep Purple. Después de eso fue reclutado en Black Sabbath para reemplazar a Ozzy Osbourne. La maravillosa voz de Dio quedó grabada en el impresionante Live Evil de 1982. En 1983 se lanza en solitario y comienza una exitosa carrera que aún hoy continúa.
Su compañero en la batería ha sido Vinnie Appice, quien también aportó lo suyo al ya mencionado Live Evil. El quinto integrante, siempre presente y nunca visible de Heaven and Hell es el teclista Scott Warren. Estos cinco caballeros, ahora trabajando con el nombre de Heaven and Hell, el pasado 5 de mayo en el Coliseo el Campín dictaron cátedra y presentaron su  más reciente producción “The Devil You Know”.
La cuota nacional estaba a cargo de Revenge, una muy buena agrupación de Speed Metal de Medellín, sin embargo, por problemas técnicos, al parecer en las luces, no pudo tocar. El coliseo no se llenó, un poco más de 2400 personas presenciaron el acto de magia. Tal vez lo único censurable del evento, además del reconocido problema de acústica del sitio, fue la demora en su iniciación.

Primero de dos actos…

Las notas del teclado de E5150 del gran “Mob Rules” arrancó el concierto, sin parar entró el señor Dio con “Mob Rules” del lp homónimo. El hechicero hacía su acto: Deslumbrar con su poderosa voz. El escenario, bastante discreto y muy ‘Oscuro’: Un fondo negro y unas cadenas a cada lado. No importaba. El público quería ver y escuchar a Heaven and Hell. El pequeño Dio saludó cortésmente a los asistentes. El acto prosiguió con “Children of the Sea” del “Heaven and Hell”. Tony Iommy ya encantaba con los sonidos densos que producía su guitarra. Geezer Butler apenas dejaba ver sus dedos rozando el bajo, Vinnie Appice aporreaba con firmeza su batería. El enigmático Scott Warren se hacía oír.
Iommy inició con un riff fuerte “I” del “Dehumanizer”, empalmada con “Time Machine” También del “Dehumanizer” y con un solo de batería a la altura de Appice.
En medio de la euforia pasó un tema sin reconocerlo. Luego, el primer sencillo de su nuevo trabajo “Bible Black”, tan pesada como su mismo nombre.
De nuevo Dio nos recordó el “Mob Rules”, esta vez con “Falling Off to the Edge of the World”, un comienzo muy suave, una mitad movida y un final a millón.
Ahora otro de los temas que hacen parte del “The Devil You Know”: “Follow the Tears”. Dio se despidió, todos gritaron para que no fuera cierta esa despedida. Unos minutos en la incertidumbre.

Acto final…

Aparecieron nuevamente en escena. “Die Young”, la canción que sonó mejor en toda la noche. Iommy aprovechó para estirar un poco los dedos sobre su guitarra. Normalmente Dio presenta esta canción “The World is full of kings and queens, who blind your eyes and steal your dreams. It`s Heaven and Hell”, “El mundo está lleno de reyes y de reinas, quienes cegan tus ojos y roban tus sueños. Es el cielo y el infierno”. En esta ocasión no fue así. Arrancó de una. Tocaron una extensa versión de esta fabulosa canción. Por dentro sabíamos que la magia se está acabando. Para terminar, “Neon Knights”, como titula una canción de Therion “Grand Finale”.
Luces encendidas, rostros felices por todo el sitio, eso sí, dio la impresión que más de uno vino a escuchar temas de Black Sabbath con Ozzy y no de Heaven and Hell, incluso otros pedían temas de Dio en solitario.
El sonido, por momentos molestó, sin embargo, mejoró bastante con respecto al del concierto de Motorhead en el mismo lugar. Después de ver a Kiss y a Heaven and Hell sólo resta esperar…
En 75 minutos pueden pasar muchas cosas. Heaven and Hell, con su experiencia y su bagaje, demostró por qué es lo que es. No necesita nada. Ni siquiera sello de garantía. Viene del cielo y nos lleva al infierno…