Grito urgente, canción protesta de baile, queja y remedio, rock latino de envergadura


Desde Colombia, y una década después de su anterior visita, los Aterciopelados actuarán en el Baluarte de Candelaria (España). Será el 26 de julio, según ha confirmado La Silla Verde tras lamentar la cancelación del que prometía ser uno de los espectáculos del verano, el concierto de Jeff Tweedy, líder de Wilco. A cambio, mestizaje del bueno, el grupo abanderado de Aministía Internacional en Latinoamérica, fundado en el 92 por Andrea Echeverri y Héctor Buitrago, una estudiante de Bellas Artes y un enamorado del punk que se conocieron en la Universidad de Los Andes, en Bogotá. Nueve discos después, dos grammys después, tanto tiempo después, Aterciopelados ha cosechado grandes éxitos a lo largo y ancho de este azorado planeta. Con el corazón y la pipa de la paz en la mano, parafraseando títulos de algunos de sus discos, en busca de el dorado imposible, los colombianos de la florecita rockera ingresaron en la primera división del rock latino junto a Juanes y Shakira, aunque no disponen de los favores que éstos disfrutan en el intrincado y complejo negocio musical hispanoamericano. 

Aterciopelados tocaron en Jerez en el verano del 99, con motivo del recordado festival Espárrago Rock, y allí confirmaron su fuerza y originalidad. Rock, punk, salsa, cumbias, bossa, boleros, mariachis, vallenatos y folklore de su tierra se dan la mano de manera asombrosa en su repertorio. Caribe atómico, sortilegio de poderoso gozo. Luminosa musiquita americana al libre albedrío. Y un río de libertad en ciernes. Aterciopelados participan este mes en el III Congreso Iberoamericano de Cultura, junto al argentino Fito Páez, el uruguayo Jorge Drexler o los mejicanos Zoe. A lo largo de su carrera, Andrea, Héctor y compañía han compartido cartel con lo más granado, desde Héroes del Silencio, con quienes descubrieron al público español mayoritario, hasta Café Tacuba, leyendas del rock azteca, y se han dejado producir por figuras internacionales como Phil Manzanera, de Roxy Music. Sólo hicieron un alto en el camino aprovechando la maternidad de Andrea, pero han vuelto a la carga sin pestañear. El rock latino ya no pinta igual, cayeron algunas certezas por su propio peso y la realidad desenmascaró a ciertos malandrines de la mafia del baile, ya no valen etiquetas, ni la gente confía en cantamañanas oportunistas. Aterciopelados, en cambio, se antoja un grupo sólido y real. Algo chévere.
 
Fuente: EuropaSur