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Sobre Rock al Parque 2011:


SIN ESPINAS NO HAY ROSAS

Por: Javier Barrero

Fotos: Equipo de trabajo fortindelcaballero.com

 

 

 

En 2011 la edición 17 de Rock al Parque, uno de los festivales más importantes de Latinoamérica, contó con cuatro días de conciertos, contrario a las ediciones anteriores en las que eran tres. Un día más para mostrar el talento nacional en lo que a Rock y a sus variantes se refiere, aunque el viernes en el Centro Cultural la Media Torta también se presentó la banda ecuatoriana Prime Ministers. Además de la música, el festival tuvo componentes académicos como foros locales y distritales, también continuó la Avenida Ciudad Rock, es decir, la vinculación de bares para la descentralización del evento. Rosas.

 

 

La programación ésta vez se demoró un poco más en salir publicada que los años anteriores. Espinas. Sin embargo, colmó las expectativas de muchos, tanto en el día destinado al Metal, como a los demás, dedicados a otras vertientes que se cobijan en esto que se llama Rock. Las bandas internacionales estuvieron a la altura de las circunstancias (Por lo menos en el Metal), y claro, dos invitadas que generan mucha simpatía entre todo el público, el más joven y al que el paso de los años les deja huella: Fobia de México, presente en la primera edición del festival en 1995 y Toreros Muertos, una de las más representativas del  llamado en su momento Rock en español. Rosas.

 

 

 

Tanto Metal Bueno…

 

El Parque Metropolitano Simón Bolívar albergó el sábado a los más extremos. A los metaleros en el escenario Arco, antes conocido como Plaza Central. Como era de esperarse, el espacio se llenó. Debía ser así. Sobre la tarima, dos leyendas del Thrash mundial: Los alemanes Destruction y los estadounidenses Overkill. En el escenario Bio cerraban la jornada los estadounidenses DRI. A estas súper bandas les agregamos algo que la organización llamó Tributo al Metal Bogotano (TMB) y que consistió en presentar (Media hora) a las 11 más representativas agrupaciones de Metal de la capital, aquellas que se han abierto paso con trabajo, disciplina, calidad y sobre todo, constancia. Rosas.

 

Ese día, sin embargo, la organización consideró más importante que los invitados quedaran más cerca de la tarima, en lo que se conoce en la jerga de los eventos como la ‘fosa’. Los de prensa tuvimos que conformarnos con ver, oír y disparar los obturadores de las cámaras desde una distancia que, ciertamente no favorecía la labor. Espinas.

 

La jornada se inició con la banda bogotana Holocaust of Blood, Death Metal bien hecho. Simultáneamente en el escenario Bio, antes Plaza Lago, Nosferatu, el clásico grupo de Black Metal bogotano, arrancaba. En el Arco el turno fue para Entropía, un grupo que hace una mezcla de Rock y Metal muy interesante. En el Bio, Hybrid Minds demostró por qué fue escogida para abrir el concierto de Slayer en Bogotá hace apenas unas semanas.

 

 

El tercero en el Arco fue el primero del TMB: Sobibor. Un trío que le huye a la etiqueta de Thrash Metal y que prefiere ser reconocido como Metal 80’s. El carisma de Germán Luque y el apoyo rítmico de Freddy Ramírez al bajo y Octavio Sánchez en la batería, dan como resultado un grupo que gusta bastante. Mientras tanto, en el Bio, la segunda banda del TMB: Sangre Picha. Seguía en el Arco Ethereal, el grupo de Reinel Bermúdez, en el Bio, Purulent, Grindcore puro, el grupo le rindió un homenaje a David Rairan, uno de sus fundadores, muerto en un accidente de tránsito en Europa en 2003.

 

 

Ahora en el Arco Ursus. Presentó un par de canciones de su próximo trabajo FUERZA METAL, también tocó “Policía”, sin temor alguno. Bien por Diana, Camilo, Mario y Félix. En el Bio, Ingrand. Kilcrops, con toda, esta vez sí tocó Jaime Moreno, el baterista, la semana anterior el grupo tocó en el Metal Blast Fest I con Mauricio Manrique sentado detrás de la batería. Canciones clásicas y unas del nuevo trabajo OPUS DEI, la homónima y “Falsos positivos”, en el Bio, Leishmaniasis. Darkness continuó el TMB en el Arco, el grupo liderado por Rodrigo Vargas está estrenando su nueva producción GUERROFOBIA. En el Bio, el regreso de una de las bandas más apreciadas del Metal bogotano: Underthreat. Regresaron al país los hermanos Bermúdez (Nicolás y David), después de vivir en Londres y ser parte del grupo de Blaze Bayley, vocalista en algún momento de Iron Maiden. Lo curioso fue que Nicolás cantó, pues John Harold Pérez, vocalista habitual del grupo, no estuvo. El grupo recordó la presentación que hizo en Rock al Parque del 2004, en aquella oportunidad Carlos Venegas (QEPD), hizo la segunda guitarra. En esta ocasión esa función la cumplió Juan Carlos Burbano, guitarrista de Ingrand. La última banda del TMB en tocar fue Neurosis. Un par de temas de su próximo mcd THE HORROR OF CHERNOBYL y unos clásicos, ésta vez cantados por el mismo Jorge Mackenzie. Todo bien.

 

 

 

En el Bio el turno fue para la agrupación pereirana Twilight Glimmer, liderada en la voz por Leonardo Pinzón, acompañado por Jorge López en la batería y por los hermanos Valencia, Juan David en la guitarra y Víctor en el bajo. Death Metal de la vieja escuela. De primer nivel.

 

 

 

Schmier y Mike, ésta vez acompañados en la batería por Vaaver, no se cansan de repetir que en Colombia se sienten muy a gusto. Debe ser así, porque Destruction completó cuatro visitas a nuestro país. Su lista de canciones no tuvo sorpresas, material clásico y poco de lo nuevo: Abrió con “Curse the gods”, seguida de “Mad Butcher”, dos tremendas canciones que nos hacían creer que disfrutaríamos de una gran presentación de los alemanes. No nos equivocamos. Del nuevo trabajo DAY OF RECKONING tocó “Hate is my fuel”. Clásicos de siempre: “Thrash till death”, “Nailed to the cross”, “Bestial invasion” “Invincible force” y “The Butcher strikes back”. Rosas.

 

 

Difícil tarea tenía Athanator: Tocar en medio de dos grandes del Thrash mundial. El sonido no fue el mejor aliado del grupo de Jaime Ocampo. A pesar de eso, la banda tocó muy bien, presentó temas clásicos y uno que otro nuevo, como el que le da título a su más reciente trabajo ARCHITECT OF DISASTER.

 

 

 

El cierre del sábado. Espinas. ¿Ver el Thrash clásico de Overkill en el Arco o el Crossover de Dri en el Bio?. Decidido: La primera media hora Dri y la segunda Overkill. Dos grupos excelentes. Kurt Brecht y su grupo encantan con su música sencilla, directa, que gusta tanto a metaleros como a punkeros. Canciones cortas y punzantes hicieron del cierre en el escenario Bio, algo inolvidable. En el Arco Bobby Ellsworth sentaba cátedra de Thrash Metal estilo Usa. Overkill es un grupo que se las sabe todas. En el bajo DD Verni controla todo, cuenta con grandes músicos. Tuvieron tiempo de rendirle honores a los mismísimos AC DC con el tema “Dirty deeds done dirt cheap”. El final de un día en el que se escuchó buen Metal. Tanto Metal bueno.

 

Días de fiesta y rosas…

 

 

Todo volvió a su curso normal el domingo. Rosas. La prensa ésta vez sí estuvo en la ‘fosa’. Grupos de diferentes tendencias se presentaron en los dos escenarios principales, de los cuales este medio puede reseñar, pues del escenario Eco poco se pudo ver, por aquello de no contar con el don de la omnipresencia.

 

 

Fobia hizo parte de la primera versión de Rock al Parque en 1995. En esa oportunidad tocó en la plaza de toros la Santamaría. 17 años después el grupo regresó al festival, ahora fue en el Arco. Los mexicanos saben hacer lo suyo: Rock con mucho estilo. Letras simples, sencillas, que llegan directo al corazón. Leonardo de Lozanne canta muy afinado, si a eso se le suma una imagen bien lograda y un soporte musical de primera, dan como resultado una banda muy buena. Su lista de canciones no tuvo mayores sorpresas, “El Microbito”, “Veneno vil”, “Hipnotízame”, “Un mundo feliz” y claro, la infaltable “El diablo”. Grandes.

 

Skampida con su Ska sacudió todos los huesos al público. Luego, la presentación del video que se realizó hace dos años titulado “A los 15 uno ya es grande”, en alusión al desarrollo y evolución del festival durante los primeros 15 años.

 

 

Pasadas las 8 de la noche se apoderó de la tarima el grupo de East Bay Ray, los punzantes Dead Kennedys, aunque sin la voz de Jello Biafra, pero la labor de Oscar, a secas, como él mismo se presentó, no desentonó nada. Punk seco, directo. Completamente político, totalmente anticolonialista. Lo de ellos es decir lo que piensan y sienten. Sin maquillaje. Temas como “Too drunk to fuck”, “Nazi punks fuck off”, “Viva las Vegas”, “California uber alles”, la versión de los Lynyrd Skynyrd  “Sweet home Alabama”, dan muestra del poder lírico del grupo, pero sin duda alguna fue “Holiday in Cambodia” -una crítica mordaz al intervencionismo norteamericano y a la indiferencia de la sociedad gringa ante esa situación, así como al carácter dictador de Pol Pot, líder comunista de Camboya hace unas décadas- la canción que más gustó.

 

 

La Pestilencia cerró. Quienes hemos visto al grupo durante años, extrañamos la actitud rebelde de la banda. Si bien las líricas siguen siendo bastante denunciantes, la música ha bajado el volumen, por llamarlo de alguna manera. ¿Bueno o malo? Cada quien escoge. De pronto los que pasamos de los 30 preferimos a la Pestilencia antigua. Los más jóvenes de seguro escogerán a la Pestilencia del siglo XXI. De su nueva producción PARANORMAL tocaron un par de temas, así como el nuevo sencillo del mismo trabajo “Mentiras”. Precisamente Dilson Díaz, vocalista del grupo, aprovechó para presentar a su hija y a su vez ella presentó la canción. Temas como “Fango”, “Olé”, “No”, entre otros, suenan diferentes. Eso es. Diferentes. Causó curiosidad no ver a Juan Carlos Gómez tocando el bajo.

 

 

Del lunes se puede hablar de la Derecha y de los Toreros Muertos. Los dos se presentaron en el escenario Bio. La banda de Mario Duarte, el actor-cantante o viceversa, tocó y gustó. Presentó un par de temas nuevos y los que le dieron reconocimiento hace unos años. La verdad mucha gente fue a ver realmente a los Toreros Muertos.

 

El grupo liderado por Pablo Carbonell no ha perdido mucho de su ingenio. Lo de ellos es pura diversión, pero una diversión muy seria. Tocaron lo que tenían que tocar. No se extrañó ninguna canción. “On the desk” fue el arranque, seguida de “Los Toreros Muertos” y otra serie de temas que calaron mucho en los 80’s y que, extrañamente mutó a la juventud actual, pues una buena parte del público no pasaba de los 20 años de edad. Curioso.

 

“Pilar”, “Yo no me llamo Javier” y la eterna “Mi agüita amarilla”, fenomenales. Todo un deleite sonoro la presentación de los Toreros Muertos. Mientras en el Arco el festival versión 17 terminaba con Buraka Som Sistema de Portugal y Choc Quib Town. Muy alegre el cierre musical definitivo del evento.

 

Toda una prueba de fuego para el equipo de producción del evento. Salvo detalles como el de la ubicación de la prensa el sábado, la falta de conocimiento de la ubicación de ciertos espacios por parte de la logística y la falta de señalización para llegar a los escenarios, la versión 17 de Rock al Parque fue buena. Algunas veces no se pueden tener rosas sin haber pisado espinas.