CRÓNICA DE UN VIAJE TRAS EL ARKANGEL


Por: Alejandro Barbosa V.



Si usted repasa estas líneas va a añorar la venida de una de las bandas más legendarias del metal en castellano. Arkangel pasó por Colombia el domingo 9 de febrero. Un grupo para los que no pudieron viajar por alguna razón a Calarcá Quindío ineludible en la colección personal de un rockero en casa. Si usted es lector de revistas, al menos encontrará esta vez un motivo para después de cerrar la última página de la edición número 45 de Metal Head cerrar los ojos y con el acorde de las guitarras de esta banda venezolana y el poderoso llamado de Paul Guillman subirse en el "vagón de la muerte" para iniciar la "procesión de Satanás". "Si señor como no el rockero ese soy yo". Así lo hace hoy por hoy Luis Jaime Vargas, director nacional de Metal Head quien junto con su legión de guerreros nunca se rindió en el objetivo de presenciar el concierto de Arkangel en tierras cafeteras y con Leyendas del Blues y otros metal heads se montaron en un automóvil familiar y emprendieron este paseo de película que usted amigo lector del Fortín también podrá observar en la publicación de marzo de esta prestigiosa revista de metal colombiana. Con los contratiempos normales que se tiene en un carro pequeño al ir con el sobrecupo y por las carreteras de las vías nacionales que requieren siempre reparación este puñado de hombres amantes de la música de Barón Rojo, V8 y por supuesto Arkangel se divirtieron en el camino con el paisaje y la música a buen volumen de Hermética, Status Quo y claro la magistral voz de Guillman a quien ya deseaban ver en escena. Esa era la motivación principal.

Cae la noche y la velocidad al rojo vivo."Cuerpo de acero y piel de metal" que hace vivir el riesgo al componente del vehículo rockero que ya casi arriba a su destino. Fuera de la ley! La policía recibió de Lucho y su equipo algunos ejemplares de la revista, lo que les permitió seguir el paso hacia la meta.

Al fin! el momento esperado. El arribo a Calarcá con el recibimiento de su gente en el Polideportivo. Aunque no alcanzaron a ver a todas las bandas del cartel de ese día sí lograron el cometido después de apreciar el preludio con una cortina de humo y escuchar un sonido algo afilado a la banda de Venezuela. Como siempre el pensamiento revolucionario de Paul Guillman en sus líricas acompañado por su vestuario en el cual destacaba esa noche la imagen del Ché Guevara en la camiseta del vocalista y un gabán en el momento de saltar al escenario. Imponente presentación que según cuentan los chicos de la revista aún emocionados por ese momento de magia hizo vibrar al público con un repertorio de clásicos de álbumes como: Arkangel, Rock Nacional, Represión Latinoamericana y lógicamente "el Guerrero", trabajo en solitario de Guillman.

Muchos presentes en aquel concierto "azotaron" sus cabezas con temas como: "la procesión de Satanás", "rock nacional", "Libertad", "desempleado", "hombre robot", "héroes caídos", canción que recordó un trozo de "concierto para ellos" de Barón Rojo, "levántate y pelea" y loco por el rock and roll", entre otros, que en lo personal muchos bogotanos perdieron la oportunidad de gritar a todo pulmón.



Y es que tener el honor de apreciar espectaculos como estos es lo que hace a un verdadero metal head. Nunca desfallecieron en el propósito de asistir al concierto y aquí nos dejan el recuerdo de una de las bandas más importantes del heavy rock en castellano. Según informó Luis Jaime Vargas, el comandante de la legión con destino a Calarcá en la noche dominical de febrero se vio una banda con una excelente calidad interpretativa. De la mano de músicos como Giorgio Picozzi en los tarros, el derroche de energía de los guitarristas Carlos Arvelo y Giancarlo Picozzi y por favor el excelente registro vocal que posee Guillman. Aquellos días que merecen ser contados una y mil veces.

El Fortín del caballero negro exalta el esfuerzo y dedicación de Metal Head por la cultura del rock nacional. Un abrazo a los colegas que defienden las causas justas y no caen en la batalla a pesar de las piedras que en el camino se puedan encontrar. A la carga por el metal!