KRAKEN FILARMÓNICO: Viaje a una utópica dimensión



Por Javier Barrero
elidiomadelrock@dyna-radio.com
Fotografia: Fernando Gómez

De cómo la Orquesta Filarmónica de Bogotá y Kraken nos llevaron a un viaje del cual no queríamos regresar.

Todo concierto es una historia. Este en particular lo fue porque cristalizó la idea que tuvo Elkin Ramírez hace unos años de fusionar la delicadeza y elegancia de la música clásica con la energía y fuerza del rock. ¿El resultado? KRAKEN FILARMÓNICO, el proyecto musical más importante que hasta la fecha se ha hecho en Colombia. Los 4000 asistentes que llenamos el Palacio de los Deportes lo comprobamos.

La terquedad de Elkin Ramírez y la tenacidad de Camilo Gutiérrez (cómplice de Elkin y manager del grupo), sumado al virtuosismo de cada uno de los integrantes de KRAKEN, sin dejar a un lado el profesionalismo y virtuosismo de los músicos de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, dieron como resultado el majestuoso evento que vimos y escuchamos este miércoles 6 de diciembre.

Todo esto no hubiese sido posible sin la mano sabia del maestro Ricardo Jaramillo, director musical del proyecto y quien confió ciegamente en esta aventura.

Así debía ser. Después de todo un grupo que a través de 22 años de historia ha escrito páginas memorables para el rock colombiano, merecía este tratamiento.

Largas jornadas de ensayos rindieron sus frutos esa noche: 13 canciones acompañadas soberbiamente por la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

Pasaban 10 minutos después de las 7 de la noche cuando aparecieron sobre el escenario los músicos de la Filarmónica y la batuta mágica del maestro Jaramillo. Acto seguido cada uno de los miembros del grupo apareció, el público respondió con un sonoro aplauso, el maestro Jaramillo levantó su batuta, sus músicos lo siguieron atentamente, el coro filarmónico empezó “Kon Tiki Illac Wiracocha”, con América empezaba el concierto. Simplemente impresionante.

Es difícil describir con palabras el efecto que produce la música bien hecha. Por momentos se pierden las nociones de tiempo y espacio, viajamos hacia una dimensión en la que no caben dudas, cavilaciones ni diatribas, sólo hay espacio para el éxtasis y el placer producidos por unas notas sublimes y letras pensadas, mágicamente interpretadas por una privilegiada voz.

Revolución acabó por transportarnos a esa utópica dimensión. El viaje siguió con Hijos del Sur. Para ese momento el asombro y la fascinación se habían apoderado por completo de los asistentes. Cada una de las canciones nos recordó la grandeza de la música.

Vestido de Cristal, Amnesia, Méxica, Extraña Predicción, Sin Miedo al Dolor, No te Detengas, Después del Final, Frágil al Viento, Lenguaje de mi Piel y finalmente No me Hables de Amor, completaron la lista de canciones que se escucharon con la filarmónica en esa mágica noche.

Cuando creímos que todo había terminado, el Mago invitó al maestro Jaramillo a unirse a la banda, sin dudarlo un segundo tomó una guitarra y por cinco minutos fue el sexto Titán. Tocó Escudo y Espada ante la mirada entre incrédula y asombrada del público y de sus mismos músicos, quienes siguieron uno a unos los movimientos del maestro con la guitarra. No recuerdo haber visto muchas veces que un director de orquesta filarmónica alguna tocara con un grupo de rock.

Ante la insistencia de la gente, interpretaron nuevamente Hijos del Sur. Tanto el grupo como el público querían más. Infortunadamente no fue posible. Regresamos a nuestra dimensión.

Todo KRAKEN seguirá haciendo historia.

Javier Andrés Barrero Salazar. Redactor EL FORTÍN DEL CABALLERO NEGRO y Director EL IDIOMA DEL ROCK.